miércoles, 6 de septiembre de 2017

Cuando las ciudades y edificios se adaptan a las bicicletas y no al revés: 10 creativos ejemplos

fuente: xataka.com

Mientras tanto aqui en Chile, una pinturita azul y tenemos listo el "alto standar" que a algunos les gusta aplaudir.


Estoy seguro de que mucha gente estaría encantada de que su ciudad fuera como Copenhague, donde el 40% de los trayectos se realizan a pedales, pero la realidad de nuestros movimientos es muy diferente, por desgracia. Afortunadamente hay gente pensando en soluciones a muchos niveles y hay algunas pruebas de que los cambios funcionan, como veremos en este artículo.

No podemos construir ciudades desde cero, las grandes urbes son como son y la adaptación a la bici es complicada. Un nuevo diseño de las calles, con carriles dedicados, ayuda, pero no es lo único que podemos hacer por un ecosistema más sano.

Los coches lo tuvieron más fácil cuando a mediados del siglo pasado se empezaron a crear y transformar ciudades para ellos, pero con la bici podemos llegar a otros niveles de integración: si entramos con carritos en las casas, por qué no podemos pensar en que la bici llegue hasta oficinas y salones. La transformación también debe estar en los edificios, no son en los carriles.


Chongming Bicycle Park, China. Un proyecto para crear una ciudad en la que bici es principal protagonista.

Al margen de ese siguiente paso, todavía más complicado de acometer ya que hablaríamos de crear nuevos tipos de edificios, lo siguiente que tenemos que arreglar es la relación entre peatón y ciclista. Podemos eliminar al coche de muchos puntos de nuestras ciudades, pero la gente de a pie y la bicis se tienen que llevar bien, aprendiendo a respetar zonas delimitadas para cada uno, dando preferencia cuando corresponda.

El ciclista tiene una imagen diferente de abordar la ciudad, también puede ayudar a crear mejores mapas para moverse en ella

Relacionado con todo esto están los aparcamientos para nuestras bicis, poder entrar en edificios con ellas nos ahorraría dejarlas a la intemperie o a la mano del amigo de lo ajeno. Vale, tenemos que contemplar que el aparcamiento público es necesario, con servicios de bicis de alquiler asociados, pero al que le gustan las bicis le gusta tener su propia montura y cuidarla.


Steven Fleming y Charlotte Morton imaginan edificios donde puedes llegar hasta tu apartamento montado en la bici, la solución pasa por rampas internas

Otro aspecto a introducir en el diseño de nuevas ciudades es la dispersión y tamaño de las zonas, no todo tiene por que estar aglomerado. Con una bici puedes abarcar mucho más terreno en menos tiempo que si fueras andando, podrías crear superficies comerciales menos agobiantes.

Por último, para una mejor conducción en bici hace falta que las superficies estén ideadas para rodar - lisas y sin escalones -, que se introduzcan protecciones para atenuar las condiciones meteorológicas. Ahora vamos a conocer algunos ejemplos interesantes de todas estas cosas, que hay funcionando alrededor del planeta, o que están tomando forma:

Cuyperspassage



Construido por Benthem Crouwel, este paso es una extensión para peatones y ciclistas bajo la estación principal de Amsterdam. La forma es simple, los carriles bien definidos, pero el diseño es fantástico y representa mucha historia en sus paredes.


Toda la parte peatonal está decorada con un mural de azulejos en el que se ve a la poderosa flota holandesa. Ha sido creado por la artista Irma Boom. No falta la iluminación LED para apreciarlo y delimitar zonas, tampoco los sistemas para absorber el sonido exterior y hacer el paseo más placentero.



Lo que realmente hace este túnel es unir la parte central de la ciudad con la salida al rio IJ, donde continuar con el transporte mediante Ferry. Por él circulan unas 15.000 personas al día.





Este ejemplo holandés no solo sirve para enseñarnos que se puede dar lugar la bicicleta en los nuevos caminos que se abren, también es un monumento visitable que da valor a la ciudad

Melkwegbridge



Podríamos decir que aquí hay más diseño que funcionalidad, pero el puente de Melkwegbridge es muy especial y guarda espacios diferentes para peatones y ciclistas. Su misión es conectar la parte nueva y antigua de la ciudad de Purmerend, en Países Bajos.


Como podéis comprobar en las imágenes, la parte peatonal se resuelve con unas escaleras sobre un arco, dejando en su zona más alta un mirador de la zona, sobre el río. Para las bicicletas - y otros vehículos con ruedas - se crea un carril que hace curvas bajo el arco, cubriendo una distancia de cien metros.




Estamos ante un trabajo de los arquitectos de NEXT Architects. El puente pesa 85 toneladas, con el arco principal realizado en acero y espacio para 130 escalones; la altura máxima es de 12 metros. La iluminación LED acompaña en los límites de los dos caminos posibles.

El valle trenzado


Nos situamos en Elche para conocer un proyecto que intenta recuperar más espacio peatonal aprovechando las complicaciones del terreno, más concretamente del barranco del cauce del rio Vinalopó.


La idea pasa por trenzar todo el espacio de lado a lado con caminos flotantes que pueden ser atravesados con comodidad por ciclistas y peatones. Sería como unir las dos partes con un parque que se extendería por tres kilómetros de longitud.




Cykelslangen


Bajarse de la bici y tomarla en peso para subir escaleras en la mayoría del planeta podría ser una situación normal, en Copenhague no tiene cabida. Por eso montaron este llamativo puente con un contrastado color naranja, exclusivamente para ciclistas. El trayecto son 220 metros.


Es un paso elevado con dos carriles que une dos puentes concurridos en el puerto de la ciudad. Tiene una subida gradual para que no sea una molestia para los que tienen menos fuerza en sus piernas o no quieren llegar sudados.


Los peatones en esta ocasión se mueven por la zona inferior, no se mezclan con ciclistas, dejando su espacio más libre, menos estresante. La estructura es obra de Dissing + Weitling.



La presión que hay en Dinamarca por crear mejores infreastructuras para las bicis lleva a conseguir espacios como estos corredores seguros que unen partes importantes de la ciudad

8 House

Volvemos a la capital de Dinamarca para ver a la Big House, también llamada ’8 Tallet', es una urbanización para vivir - también hay oficinas - en la que se tiene en cuenta que se pueda subir con la bici hasta la misma puerta de casa.



Diseñada por Bjarke Ingels, tenemos 61.000 metros cuadrados con tres tipos diferentes. La urbanización es particular por su forma de ocho y el diseño de cada elemento que la compone.



No encuentro un vídeo muy claro que explique el concepto, en el siguiente al menos podemos ver a un ciclista subiendo hasta plantas superiores, cada casa tiene un balcón o patio que da al patio interior, donde puede dejar la bici:





Puedes comenzar tu viaje en bicicleta a la ciudad desde el balcón de tu casa, da igual que vivas en una quinta planta

Hovenring


Estamos ante una rotonda que plantea además una alternativa para ciclistas, eso es Hovering, situada entre las ciudades de Eindhoven, Veldhoven y Meerhoven, Países Bajos.

Hovenring es todo un distintivo para la ciudad y un ejemplo de lo que tiene que ser la mezcla entre arquitectura y las infraestructuras para las bicis en lugares con alto tráfico de coches.


Hovenring es una plataforma suspendida que se aguanta con 24 cables de acero a un pilar central con 70 metros de altura, creando un anillo de 72 metros. Ha sido desarrollada por la gente de ipv Delft.









Como podéis comprobar por la selección, los mejores ejemplos de ciudades que se adaptan a la bici están en países nórdicos o Países Bajos

Lillestrøm Bicycle Hotel

Con bici no se puede llegar todo lo lejos que quisiéramos, al menos en el día a día, por lo que las conexiones con otro tipo de medio de transporte se convierten en vitales. El ejemplo que es proponemos es bueno para explicar esto: un hotel para bicis, bien para dejarlas una temporada, bien para coger el tren.

En Noruega, como en otros puntos del norte europeo, crean este tipo de instalaciones con ese fin. El caso de Lillestrøm es especial ya que además apuesta por un diseño muy conseguido tanto en su interior como en el lugar para dejar las bicis.


Ahí dentro caben 400 bicis y está pegado a la estación de tren de la ciudad. Destaca por su superficie acristalada y por un techo aprovechado para montar una especie de zona verde de descanso.


Te Ara I Whiti


Establecer un camino paralelo a la autopista y solo para ciclistas, ese es la misión de este curso de 600 metros establecido en la capital de Nueva Zelanda. Es un trayecto vital para unir el centro de la ciudad con zonas importantes de empresas.


En realidad se trata de un camino en el que pueden circular peatones y no están delimitados los carriles de dirección, así que parece un poco caótico en su funcionamiento. Destaca claramente por su superficie de color rosa, con dibujos de la cultura maorí en algunas zonas.

Todo el mundo coincide que su verdadero atractivo está en cruzarlo de noche: a cada lado del camino tenemos barreras con iluminación LED de gran tamaño. Son 300 luces totalmente programables para que los artistas puedan jugar puntualmente con ellas.




Hay que habilitar carriles especiales en el tráfico normal de la ciudad, carriles especiales, aparcamientos diseñados para la bici, incluso edificios en los que se facilita la entrada del vehículo de dos ruedas

Giken ECO Cycle


De Japón podríamos haber puesto muchos ejemplos, pero este aparcamiento subterráneo es sin duda lo más llamativo. En un país con 72 millones de bicis, con una capital donde el 14% de los trayectos se realizan sobre ellas, es normal que se busquen soluciones ingeniosas para los aparcamientos.

Lo que se consigue es que toda la maraña de bicis no quede en la intemperie, ocupando sitio o a la vista de los amigos de lo ajeno. Tu y tu bici estáis identificados de forma que cuando vuelvas a por ella el sistema sabe la posición en la que quedó, pero para estas cosas mucho mejor ver el funcionamiento en vídeo:



Peace Bridge

Nos vamos hasta Calgary, Canadá, y nos ponemos en manos de Santiago Calatrava para conocer un puente sobre el río Bow, que obviamente está diseñado para que los ciclistas pasen por él. Responde al nombre de Peace Bridge.


Es una estructura tubular de 130 metros de largo en la que no pueden circular vehículos a motor; está dividida en carril central para bicis y aceras a los lados para peatones. Lo utilizan al día más de 5.000 personas.


Techado para las inclemencias del tiempo, se utiliza el cristal para aprovechar la iluminación ambiental, cuenta además con sistemas artificiales para la noche; el puente destaca por sus trenzas de acero de color rojo.