viernes, 1 de abril de 2016

Chris Carlsson: "No creo en la superioridad moral basada en la elección de un vehículo"

fuente: latercera

El escritor y fundador de Masa Crítica, movimiento que revolucionó las calles de San Francisco en los 90, vino a Chile a participar en el V Foro Mundial de la Bicicleta, y dijo que pese a que este vehículo es mucho más que el auto, eso no hace necesariamente mejores a los que la usan.



"¡Qué gran nombre!”, exclamó Chris Carlsson cuando escuchó por primera vez sobre los Furiosos Ciclistas: “Inmediatamente te hace pensar en una misteriosa horda apareciendo de la nada, corriendo por las calles en bicicletas exigiendo sus derechos. Suena peligroso y amenazador, pero cuando te das cuenta de que son los ciclistas, el humor del nombre se hace evidente”, dice hoy, en Chile, lugar donde llegó esta semana a conocer el movimiento de ciclistas local y a exponer en el V Foro Mundial de la Bicicleta.

El escritor, historiador y activista estadounidense es un referente para muchas de las personas que se mueven en dos ruedas por la ciudad, ya que es uno de los fundadores de Masa Crítica, movimiento que nació en San Francisco a principios de los 90, para pedir más espacios para los ciclistas y desde ahí se expandió a lugares como Nueva York y Austin, y a países como España, Italia, Brasil y México. “La meta inicial era simplemente llenar las calles con bicicletas y así desplazar a los autos. A medida que nos desplegamos, creamos un nuevo tipo de espacio público móvil, abierto y acogedor, donde la gente puede discutir sobre política, filosofía, el tiempo, deportes..., lo que quiera. Y a menudo ¡la gente encuentra un nuevo amor en el viaje!”.

¿Por qué se convirtió en un activista del ciclismo urbano?

¿Por qué se convirtió en un activista del ciclismo urbano? Porque me sentía oprimido por mi calidad de ciudadano de segunda clase como ciclista. Se presume que los automovilistas son adultos y maduros, y que los ciclistas son gente inmadura e infantil, en gran parte debido a décadas de propaganda desde la industria automotriz y las petroleras. He sido parte de muchos tipos de activismo político durante los últimos 35 años y he estado en muchas grandes manifestaciones, y me parece que la bicicleta es una herramienta liberadora para participar en eso, es como añadir una especie de caballería móvil a la infantería del cuerpo principal de los manifestantes. Por último, como una simple afirmación de mi derecho a ser tratado con dignidad y respeto -e incluso quizás con gratitud- por elegir moverme por mi ciudad en bicicleta.

¿Por qué dice que andar en bicicleta es una decisión política?

Porque elegir el ciclismo como modo de transporte supone un desafío a los poderes dominantes, encarnados en la palabra “motordom”, en inglés, que alude al dominio del motor. Cuando montamos bicicletas repudiamos las guerras en Medio Oriente y en otras partes para asegurar los suministros de petróleo para grandes multinacionales. También rechazamos la insistencia del sistema bancario de que debemos vivir en un estado de deuda perpetua, y salimos de la locura de los llamados “accidentes”, seguros, gastos de gasolina y preocupación de que nuestros autos sean robados. Andar en bicicleta es dar un abrazo político a la libertad personal.

Usted es ciclista hace décadas. ¿Cómo era hace 30 años?

En la década de los 80 había tan pocos ciclistas en las calles, que parecía que todos nos conocíamos. Era típico saludarse y cuando nos reuníamos, la conversación a menudo era acerca de lo mal que nos habían tratado los automovilistas. Había gente que nos gritaba asomada desde sus ventanas “¡consigue un trabajo!” y otras cosas ridículas. Después empezamos con Masa Crítica en 1992 y vino la enorme expansión del ciclismo, entonces el aislamiento desapareció y las malas interacciones con los automovilistas disminuyeron.

¿Y es placentero ser ciclista urbano con tantas bicicletas y autos en las calles como ahora?

No sé si sea similar en Chile, pero en Estados Unidos la publicidad televisiva está dominada por empresas que muestran los autos solos en las carreteras. Se supone que un auto nuevo debiera hacerte sentir libre y súper móvil y por eso la realidad de nuestras calles, ahogadas en tráfico, no se muestra. Pero poca gente gana esa libertad en las calles de la ciudad, cualquiera que sea su elección de vehículo. Nosotros los ciclistas, en cambio, somos bastante libres, incluso en situaciones de extrema congestión.

¿Se siente superior al resto por andar en bicicleta?

No tengo sentimientos de superioridad en el sentido de moralidad... Yo prefiero usarla porque creo que es una forma de moverme superior a los otros medios.

¿Pero por qué los ciclistas creen que son mejores a los automovilistas?

Supongo que los que se piensan a sí mismos como moralmente superiores suponen que al elegir andar en bicicleta les están haciendo un favor a todos y no sólo están siguiendo una necesidad egoísta. No creo en la superioridad moral basada en la elección de un vehículo. Aunque yo diría que andar en bicicleta es mejor que andar en un coche por un montón de razones demostrables y medibles, no es una cuestión moral.

¿Por qué?

Que más personas no puedan decidirse fácilmente a andar en bicicleta en vez de conducir autos es un problema estructural. Es una lucha política y social cambiar las estructuras apoyadas por los gobiernos y las industrias que impiden que muchas más personas puedan usar este medio de transporte. Y ser engreído es irritante, dondequiera que nos lo topemos, ya sea de parte de los ciclistas, los ricos, la policía, los automovilistas o cualquier persona.

¿Qué le ha parecido la convivencia entre ciclistas y autos en Santiago?

El tráfico es terrible, todos están congestionando las calles, y no hay nadie que se responsabilice por eso. Hay que cambiar la infraestructura profundamente.