viernes, 14 de agosto de 2015

No más por la vereda: Ciclistas analizan proyecto que regula la convivencia vial

La reciente presentación de un proyecto dedicado a regular la convivencia vial abrió una luz para los activistas de la bicicleta. Aunque reconocen que la iniciativa es un avance, señalan que aún falta mucho por hacer en Chile considerando que el automóvil sigue ejerciendo una hegemonía sobre el espacio público.



Hace unas semanas, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones presentó el proyecto que busca reformar la Ley de Tránsito, en atención a las demandas de los ciclistas y a la evidente transformación del escenario de movilidad y transporte en distintas regiones del país. Hasta ahora, la existencia de una normativa considerada obsoleta ha sido indicada por las organizaciones involucradas con el tema como uno de los causantes del caos y las inseguridades que enfrentan en la calle peatones y ciclistas.

La iniciativa viene a regular un panorama que desde hace rato escapaba a la comprensión de las leyes, haciendo un guiño a diversas demandas planteadas durante años por las organizaciones de la sociedad civil y enfrentando el creciente protagonismo de las bicicletas en el espacio vial. Sin embargo, las voces de los propios ciclistas demuestran que aún queda un largo camino por recorrer.
“Este proyecto de ley obedece a una actualización obligada y a estas alturas urgente de una Ley de Tránsito obsoleta, llena de vacíos y ambigüedades, que discrimina arbitrariamente a peatones, motocicletas y a todos los medios a energía humana, -bicicleta, triciclo, patines, patineta- con efectos que se manifiestan en una permanente hostilidad y conflicto entre las personas que deben desplazarse en nuestras ciudades y en tasas de accidentalidad y víctimas fatales inaceptables, las más altas entre los países de la OCDE”, sentenció Amarilis Horta, de Bicicultura.

Para los activistas, el hecho de que por primera vez se reconozca que no todos los vehículos son iguales en su volumen, peso, velocidad y fuerza ya implica un avance para proteger a los más vulnerables en las calles.

LA ESPERADA REGULACIÓN DE LA CONVIVENCIA VIAL



La nueva normativa (revisada aquí en contraste, por Bicicultura.cl) que aún debe llegar a ser discutida en la Cámara de Diputados, busca regular la convivencia vial de distintos medios de transporte, entre los que se contemplan motocicletas, automóviles, bicicletas y peatones. En este sentido, se plantean medidas ante conflictos ya latentes, como la polémica provocada entre ciclistas y peatones por el uso de la vereda.

De ser aprobada la iniciativa, los ciclistas nunca podrán volver a circular por la vereda, a menos que sea caminando junto a sus bicicletas. El incumplimiento de la medida, en tanto, tiene sanciones asociadas, aunque se harán excepciones en el caso de los menores de edad y adultos mayores, quienes podrán transitar con precaución.

El proyecto, que fue debatido con asociaciones civiles, policiales y autoridades, también plantea un máximo de velocidad de 50 kilómetros por hora (km/h) para transitar por zonas urbanas. Desde el 2013, esa velocidad se fijaba en 60 km/h, pero la iniciativa aún genera discrepancia entre las organizaciones.

En opinión de Sofía López, coordinadora de Macletas, la normativa propuesta es un avance, pero es “evidente que quedan cosas por hacer aún. Nos gusta que por fin el Estado esté tomando liderazgos respecto a la reducción de velocidades máximas, hace mucho que se venía pidiendo estos cambios”. En tanto, César Garrido, vocero de Ciclistas Furiosos, apunta que “es bueno que la autoridad esté trabajando y se muestre permeable a estos asuntos, aunque el proyecto como tal tiene pocas cosas rescatables”.

Para Garrido, el máximo de velocidad estipulado para los automóviles en zonas urbanas debió fijarse en 40 ó 30 kilómetros por hora, debido al alto porcentaje de accidentes de ciclistas y peatones que se producen por el exceso de velocidad de los automóviles. Según la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito, sólo en 2014, del total de fallecidos en accidentes de tránsito, el 44,6% de las víctimas fueron peatones o ciclistas.

Además, el proyecto señala que el adelantamiento de ciclistas se debe realizar respetando una distancia mínima de 1,5 metros, mientras que los peatones y motociclistas tendrán prohibido el caminar por las ciclovías. En tanto, se contempla entregar facultades a los municipios para crear calles y zonas de tráfico calmado, a 20, 30 y 40 km/h.

“En definitiva, se avanza menos de lo posible. Nos parece que las propuestas son bastante tímidas en algunos casos”, recalcó el vocero de Ciclistas Furiosos.



LA PIEZA FALTANTE: EDUCACIÓN VIAL



Las autoridades competentes en el tema aseguraron que trabajan en conjunto con el Ministerio de Vivienda para definir estándares mínimos de construcción de ciclovías y adelantaron que se ocuparán de la falta de educación sobre seguridad vial exigiendo a las escuelas de conductores promover la buena convivencia vial. Sin embargo, a todas luces, aún parece necesario profundizar de forma más contundente en el vacío educacional que existe respecto a las normas del tránsito.

“La ley actual señala que la educación de tránsito debiese estar incluida en la educación escolar, que es donde creemos que se debería enseñar a los ciudadanos a comportarse en la calle. Sin embargo, el Mineduc le ha hecho el quite a esto toda la vida. La solución que encontró el Ministerio de Transportes fue incorporarlo a la escuela de conductores, que ahora son obligatorias para todos. Pero eso es enseñarle a alguien que ya fue mal formado. Es un buen paso, pero no el que se debiera haber dado”, detalla Garrido.

En sintonía, las organizaciones rechazan el uso obligatorio del casco en zonas urbanas y lugares rurales, aunque sólo consiguieron reducir las multas por este concepto de 40 mil pesos a $20 mil. Desde su experiencia diaria, sostienen que no es necesario sancionar a nadie por el uso de un método de seguridad que debería ser opcional. Además, señalan que ninguna de estas propuestas servirá si no se realiza un trabajo de fiscalización en paralelo, especialmente en el caso de los automovilistas.
“Tener una ley que fomente la convivencia vial es súper importante pero también tiene que ir acompañado de una campaña que te recuerde indicaciones de la ley y que además eduque al respecto. Es importante educar sobre por qué es necesario bajar la velocidad máxima. Cuando tú entiendes que andando sobre 50 kilómetros por hora, la probabilidad de atropellar a un ciclista o a un peatón es sobre un 80%, recién lo aplicas“, argumenta la coordinadora de Macleta.

Otra de las críticas hacia el proyecto cuestiona la falta de incentivos al uso de la bicicleta. En opinión del vocero de Ciclistas Furiosos, “la autoridad sigue en esta actitud de que están regulando distintos medios de transporte y por lo tanto no hay que favorecer a ninguno”. En su opinión, existe un consenso a nivel global de que la bicicleta es un transporte que hay que fomentar, dando mayores garantías a sus usuarios.

CICLISTAS ORGANIZADOS: EL ROL DEL ACTIVISMO



Durante el pasado miércoles, el proyecto recibió el apoyo de una serie de organizaciones de la sociedad civil que están relacionadas con temas de movilidad y tránsito. Bicicultura, Ciudad Viva y la Sociedad Chilena de Ingeniería de Transportes, entre otras, saludaron la iniciativa.

“Se trata de un conjunto de medidas, que si bien no pueden responder en un cien por ciento a todas las demandas de los distintos sectores, sí recogen las necesidades esenciales, aceptadas y reconocidas por todos, como un piso mínimo y necesario para avanzar hacia un sistema más equitativo, justo y seguro, que posibilite una mejor convivencia vial”, aseguraron en su declaración pública.

Desde diversas plataformas, se reconoce que los avances en esta materia son un logro de las mismas organizaciones ciudadanas que se han involucrado desde el comienzo en el levantamiento de sus demandas. Sin embargo, el proyecto aún espera por suma urgencia para ser discutido próximamente en el Parlamento.

Así lo constató Amarilis Horta: “Si la Presidenta no le otorga urgencia, de nada habrá servido este largo y difícil proceso por aunar criterios y la renuncia de muchos de los involucrados por imponer medidas más radicales en favor de la tramitación abreviada. Sin urgencia, el proyecto no tendría opción de ser puesto en tabla y tratado en el Congreso”.

Por su parte, de llegar al Parlamento, colectivos como Ciclistas Furiosos esperan poder incidir en el proyecto. La idea de realizar cambios a la propuesta recae, sobre todo, en aquellas iniciativas contempladas en el proyecto que resultan incomprensibles para los ciclistas. Por ejemplo, la prohibición de estacionar las bicicletas en árboles, lo que incluso puede provocar una multa.

“Hay normativas municipales que ya prohibían estacionar en los árboles por el supuesto daño que les hacíamos. Nosotros no queremos dañar a los árboles, pero esa es una de las propuestas más estúpidas que se puede haber incorporado porque de verdad no es importante. Te das cuenta que la autoridad, por hacer algo, hace cualquier cosa“, resumió Garrido. En tanto, Sofía López, de Macletas, señaló: “Puedes prohibir estacionar en los árboles cuando cuentas con un sistema de cicleteros”.

Por ahora, sentencia, la ley del tránsito “sigue siendo autocéntrica” y, ante un escenario de escasa educación al respecto, será rol de los mismos ciclistas invertir dicho orden.

fuente: eldesconcierto.cl